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Mostrando entradas de junio, 2014

Miles de personas aceptan a Jesús en Polonia

En el Festival de la Esperanza a cargo del evangelista Franklin Graham, miles de personas aceptaron a Jesús como su Salvador en Varsovia, Polonia. "Dios te ama. Y Dios quiere darte vida eterna, y eso sólo viene por la fe en Jesucristo", dijo Graham a la multitud. "Usted podría tener todos los iPhones del mundo... el control de todos los ejércitos de la tierra. Usted podría tener todos los euros y acumularlos. Tu alma es aún más valiosa, agregó el conocido evangelista. Según la Asociación Evangelística Billy Graham (BGEA, por sus siglas en inglés), más de 30,000 personas escucharon el evangelio. "Mirando a la multitud, no podía dejar de ser movido por la mezcla de gente de todas las edades y procedencias". Después del evento gran cantidad de los participantes del evento evangelístico, publicaron en sus cuentas de Facebook y Twitter su perspectiva de la actividad. "Mi herencia, mis antepasados ... finalmente escuchar las Buenas Nuevas de Jesucristo... salv…

La voz de la conciencia

El hombre tiene una conciencia, esa pequeña voz interior que le dice si lo que hace está bien o mal. Sin duda, la apreciación humana del bien y del mal varía según las sociedades y las épocas; sin embargo cada uno tiene una referencia interior, y es muy significativo que nos sintamos tristes cuando no le hacemos caso.

       La conciencia distingue entre el bien y el mal. Si actuamos mal, ella se vuelve una voz acusadora que nos lo recuerda sin cesar. ¡Ah, esa voz de una conciencia cargada que tratamos de silenciar mediante un torbellino de actividades o incluso por medio de prácticas religiosas! Pero a menudo esto es en vano, pues dicha voz es muy persistente. No nos deja tranquilos, nos da una impresión de malestar, perturba nuestro sueño… Nos da a entender que existe una justicia que nos sobrepasa y que un día tendremos que rendir cuentas de nuestra conducta. En su bondad Dios ha dado al hombre pecador esta advertencia interior.

       Es preciso escuchar esa voz de la conciencia y n…